Marca

Primeros pasos para crear la marca de tu negocio gastronómico

Quizá has escuchado que para crear una marca hay que definir los colores, un logotipo, el tono de la comunicación y la personalidad. Todo eso llega, pero no es lo primero. Una marca no es un logotipo, y confundirlos es el error más común y más caro.

Interior iluminado de una cafetería visto de noche desde la calle

El logotipo es la representación gráfica del nombre comercial de una empresa. La marca es otra cosa: la construcción de percepciones en la cabeza del consumidor, gracias a la gestión de la comunicación, el producto y los puntos de contacto.

La marca se construye en la mente de tus clientes. Lo que tú controlas es la comunicación, el producto y la experiencia; la percepción es la consecuencia.

¿Qué es una marca?

Las formas geométricas, los colores y sus proporciones hacen que el consumidor reconozca visualmente a la empresa: eso es el logotipo, y es una herramienta útil. La marca, en cambio, es la construcción de percepciones en la mente del consumidor, resultado de una relación en dos direcciones.

Cuando pensamos en una marca que nos gusta, se nos contagia un montón de emociones, muchas veces sin pensar siquiera en el producto: pertenencia, seguridad, bienestar, alegría. Eso ocurre porque construir una marca consiste, en realidad, en alinear tu propósito y tus valores con los deseos y las emociones de tus clientes.

Cómo ser «la opción» para tu comensal

Si quieres construir tu marca, necesitas saber que para ser la opción hay que reflejar y transmitir mucho más que los beneficios de tu producto, su precio o sus características. Hay que defender algo más grande: abrazar causas y propósitos con los que tus clientes se sientan conectados.

De ahí la importancia de tener claros el propósito, la misión, la visión y los valores que reflejan lo que tú, como dueño del negocio, crees y quieres mejorar en tu cliente, en la sociedad o en tu industria. Tu restaurante es solo el vehículo con el que vas a conseguirlo.

Tu propósito, el primer paso

La declaración de misión de tu restaurante es un componente crucial de la identidad de marca: es un reflejo de ti y de los valores que guían tu día a día, y es lo que transmites a clientes y empleados. Sin propósito y sin misión pierdes la oportunidad de conectar con la gente: navegas sin rumbo y todo lo que intentes será aleatorio, por moda o por capricho.

Fíjate en cómo lo dicen otros. Starbucks se propuso ser una empresa donde no solo se honrase al café y a su tradición, sino donde se creara una sensación de conexión: inspirar y nutrir el espíritu humano, una persona, una taza de café y una comunidad a la vez. Momo Mee lo resume en «volver a lo básico, conectando sabores de Asia con la comunidad a través de tradiciones culinarias y cultura». El Grupo de Restaurantes Panda habla de ofrecer experiencias gastronómicas asiáticas excepcionales creando una organización en la que las personas se sientan inspiradas para mejorar sus vidas.

En todas hay algo más allá de servir comida: entender al consumidor y hacer que el trabajo diario nos ayude a todos a ser mejores.

El orden en el que conviene trabajar

Cuando tienes bien definidos estos conceptos se te abre un mundo de posibilidades: tienes un rumbo que da seguridad a tus acciones, conectas con más facilidad y encuentras sentido a lo que haces. Este es el orden que seguimos en la consultoría.

  • Propósito: qué quieres cambiar en tu cliente, en tu comunidad o en tu industria.
  • Misión y valores: cómo se comporta el negocio cuando nadie está mirando.
  • Posicionamiento: por qué deberían elegirte a ti y no al de al lado, en una frase.
  • Nombre y arquitectura de la oferta: cómo se llama y cómo se ordena lo que vendes.
  • Identidad visual y verbal: aquí sí, el logotipo, los colores y el tono.
  • Puntos de contacto: carta, sala, fachada, redes, envase y atención.

Construyamos la tuya, en este orden

En sesiones 1 a 1 recorremos propósito, posicionamiento, naming y oferta, y sales con un documento propio para implementarlo.