Primer plano de un plato de salmón a la plancha con una salsa de verduras, servido en un restaurante

De la vista nace el amor

Fotografía gastronómica que abre el apetito y la reserva

Analiza el comportamiento de cualquier cliente, incluido el tuyo: antes de reservar, mira las fotos. Tus imágenes son tu carta de presentación y muchas veces son la herramienta decisiva a la hora de que te elijan.

Pide presupuesto de sesión

Por qué importa

La decisión se toma antes de cruzar tu puerta

Piensa en lo que haces cuando quieres salir a comer: buscas en el mapa, entras en los perfiles y miras fotos, reseñas y comentarios hasta hacerte una idea de qué esperar. Si la curiosidad gana, acabas en el sitio web del restaurante para ver qué experiencia promete.

Más del 80 % de las personas consulta el perfil de un restaurante o una cafetería antes de ir o de reservar. Eso deja una conclusión incómoda: tus fotografías no son un adorno del final del proyecto, son el primer contacto comercial que tiene tu negocio.

Mesa de restaurante de noche con un plato servido y copas de vino

Cómo se produce

Producción, no improvisación
luz, estilismo y una lista de planos

Una sesión que funciona se prepara antes de encender la primera luz: qué platos entran, en qué orden salen de cocina, con qué vajilla, con qué fondo y para qué formato final se dispara cada uno.

En fotografía gastronómica se usa mucho el estilismo, la técnica previa en la que se coloca cada elemento en su sitio. Pero el consumidor de hoy quiere conectar de forma más real: un tostado ligeramente quemado o una pequeña mancha en la mesa dan autenticidad. Preparamos la sesión para que se vea espectacular y natural a la vez.

Manos cortando verduras con un cuchillo sobre una tabla en una cocina

Técnicas

Fotografía flotante y otros recursos que detienen el scroll

Hay técnicas que captan la atención por cómo funciona nuestro cerebro: al ver los ingredientes suspendidos en el aire, lo completamos imaginando el movimiento del instante siguiente. Eso es la fotografía flotante, y no es exclusiva de la alta cocina.

Elegimos el recurso según lo que tenga que hacer la imagen: vender un plato concreto en la carta, presentar un producto envasado o sostener la identidad de la marca en redes.

Leer cómo se hace la fotografía flotante
Cóctel colándose sobre un vaso con hielo en la barra de un bar

Entregables

Qué te llevas de una sesión

  • Fotos de platos para la carta
  • Fotografía de producto envasado
  • Imágenes verticales para redes
  • Fotografía de ambiente y sala
  • Retoque y ajuste de color
  • Archivos listos para imprenta
  • Versiones para tu ficha de Google
  • Guía de uso de las imágenes

Dudas

Preguntas sobre la sesión

¿Cuántos platos entran en una sesión?

Depende de la complejidad de cada uno y de si hay que montarlos en el momento. Lo decidimos en la llamada previa a partir de la lista de planos: es mejor cerrar diez platos bien que veinte a medias.

¿Se dispara en mi local o en estudio?

Las dos cosas son posibles. En tu local ganamos ambiente y contexto real; en estudio ganamos control de la luz. Para producto envasado casi siempre conviene estudio.

¿Hace falta cerrar el restaurante?

No. Se trabaja en horas de baja afluencia o antes del servicio, con un plan de salida de cocina acordado para no interferir en la operación.

¿Puedo usar las fotos en cualquier sitio?

Sí: carta, sitio web, redes, ficha de Google, cartelería y punto de venta. Entregamos los archivos en los formatos y proporciones de cada uso, para que nadie recorte una foto a mano y la estropee.

¿La fotografía sirve para algo si el resto no está resuelto?

Sirve, pero rinde mucho más dentro de un plan. Unas fotos excelentes que llevan a una carta desordenada o a una ficha de Google abandonada solo aceleran la decepción.

Que tus platos se vean como saben

Cuéntanos qué necesitas fotografiar y para qué lo vas a usar. Con eso preparamos la lista de planos y el presupuesto de la sesión.